Mientras tanto, el primer
Ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, ha establecido los asuntos de cambio
climático y Ãfrica como la pieza central de las presidencias del Reino Unido
del G-8 y la Unión Europea de este año.
Nuevamente, el cambio
climático obtiene notoriedad y nuevamente, Ãfrica, el continente en donde
los Objetivos de Desarrollo del Milenio son más difÃciles de lograr.
Necesitamos tomar este Ãmpetu
polÃtico inaudito para impulsarnos hacia un nuevo esfuerzo que nos mueva más
allá de los objetivos y horarios acordados bajo el Protocolo de Kyoto, hacia
grandes reducciones en los gases efecto invernadero, necesarios para
estabilizar el clima en el mundo.
También tenemos nuevas
orientaciones de la ciencia que están concentrando los intelectos y que
deberÃa dar el coraje a aquellos lÃderes, quienes podrÃan estar oscilando en
atacar las reformas económicas y otras, necesarias para un mundo con niveles
bajos de carbono.
El Panel Intergubernamental
sobre Cambio Climático, el cuerpo cientÃfico que hace recomendaciones a los
gobiernos y que fue establecido por PNUMA y la Organización Meteorológica
Mundial, concluyó hace unos años que las temperaturas globales podÃan
incrementarse hasta en unos 5,8 grados centÃgrados para 2100, si no se
tomaba una acción al respecto. Sin embargo, como se presentó hace unas
semanas en la revista Nature, las temperaturas a mediados del siglo
se podrÃan incrementar hasta en 11 grados centÃgrados.
Otro informe, también lanzado
hace unas semanas por la Fuerza de Trabajo Internacional sobre Cambio
Climático, la cual es una alianza de tres áreas de pensamiento basados en
América, Australia y el Reino Unido, argumenta que hasta un incremento de 2
grados centÃgrados podrÃa poner al planeta más allá de un punto de ‘no
retorno’.
Estos dos nuevos informes
hacen terrible la lectura de la visión de un planeta que gira fuera de
control. Esperamos que estimaciones de esta naturaleza demuestren estar
equivocados. Sin embargo, parece que muchas de las predicciones teóricas
previas comienzan a suceder.
Un informe, también lanzado
por nuestro Consejo de Administración del PNUMA, llama la atención sobre el
hecho que el calentamiento global ya podrÃa estar alterando los patrones de
circulación de los océanos, con todas las consecuencias que esto tendrÃa
sobre los sistemas climáticos regionales y globales.
A fines de 2004, una
evaluación ambiental en el Ãrtico concluyó que durante las últimas tres
décadas, el hielo en las aguas del Océano Ãrtico ha disminuido en un
promedio de 8% anual, exponiendo un área más extensa que los Estados de
Texas y Arizona juntos. El efecto es más dramático durante el verano, cuando
los niveles de hielo caen hasta en un 20%.
Para el año 2100, hasta la
mitad del hielo de la región se habrá derretido, teniendo enormes
consecuencias no sólo para los sistemas climáticos globales, sino también
para los seres humanos y la vida silvestre en el Ãrtico. El Ãrtico es el
barómetro de la Tierra, por su sistema natural de alerta temprana climática.
Pero no es el único lugar en donde la naturaleza está en movimiento, como
resultado de las crecientes temperaturas.
De acuerdo con la industria de
reaseguro, 2004 fue testigo del nivel más alto de pérdidas aseguradas, como
resultado de desastres relacionados con el clima, los cuales fueron
pronosticados por cientÃficos expertos en la materia. Las pérdidas
aseguradas, particularmente significativas para el avance de los paÃses en
desarrollo, acumularon un total de unos US $90 mil millones de dólares, aún
antes de que el tsunami en el Océano Ãndico fuera agregado a la suma.
Por lo tanto, disfrutemos de
este dÃa tan especial mientras el Protocolo de Kyoto entra en vigor, pero
celebremos con cierto conocimiento de que debemos hace gas de efecto
invernadero, necesarias para conservar el clima.
Esto se debe hacer, para que
no sólo reduzcamos el riesgo de incremento de desastres relacionados con el
clima, sino también para asegurar la estabilidad del medio ambiente, del que
claramente dependen los Objetivos de Desarrollo del Milenio para sostenerse
o caer.