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3.La igualdad entre los géneros más allá de 2005: construyendo un futuro más
seguro.
Introducción
2005 es un
año decisivo para intensificar los esfuerzos orientados a situar la igualdad
entre los géneros en un lugar primordial del programa de paz y desarrollo a
escala internacional. Ha llegado la hora de examinar el progreso alcanzado
durante los últimos diez años en la puesta en práctica de la Plataforma
de Acción de Beijing, marco innovador para lograr la igualdad entre el
hombre y la mujer. En este año también la Asamblea General celebra una
cumbre de importancia crítica para evaluar el avance alcanzado en el
cumplimiento de las metas y los compromisos contraídos en las grandes
conferencias celebradas en el decenio de 1990 y en la Declaración del
Milenio.
En
reconocimiento de la importancia capital del presente año, el tema del Día
Internacional de la Mujer 2005 es La igualdad entre los géneros más allá
de 2005: construyendo un futuro más seguro. En el tema se reconoce la
estrecha relación existente entre la igualdad entre los géneros, la
seguridad y el desarrollo y se pone el acento en la reducción de la pobreza,
la protección de los derechos humanos y la inversión en el desarrollo
sostenible como elementos clave para potenciar el papel de la mujer. El tema
destaca que el logro del objetivo de la igualdad entre los géneros es parte
integrante de la construcción de un futuro más seguro y sostenible.
Las mujeres en la construcción
de la paz y la seguridad
En el
reciente informe del Secretario General titulado Informe del Grupo de
alto nivel sobre las amenazas, los desafíos y el cambio se reconoce la
relación que existe entre las diversas amenazas contemporáneas, incluidas la
pobreza extrema, las enfermedades y la degradación del medio ambiente. El
informe concluye que un mundo más seguro debe basarse en la igualdad de
derechos para la mujer. En una de sus recomendaciones para la prevención de
los conflictos se exhorta a lograr “una mayor consulta de voces importantes
de la sociedad civil, especialmente la mujer…y su mayor participación en el
proceso de paz.”
En el
informe se hace referencia concreta a la resolución 1325 (2000) del Consejo
de Seguridad sobre la mujer, la paz y la seguridad y se insta al Consejo de
Seguridad a que adopte medidas sobre la mujer, la paz y la seguridad y se
insta al Consejo de Seguridad a que adopte medidas enérgicas para combatir
la violencia por razón de género en las zonas en conflicto y a que fomente
la plena participación de la mujer en todas las etapas de los procesos de
paz.
También se
reconoce el papel decisivo de la mujer en la paz y el desarme y su vital
contribución a la terminación de conflictos violentos en todo el mundo,
desde Irlanda del Norte hasta la República Democrática del Congo y Timor-Leste.
Las activistas mujeres y las organizaciones no gubernamentales integradas
por mujeres han alcanzado un amplio reconocimiento, incluido el Premio Nobel
de la Paz, por sus logros en el establecimiento de la paz.
La mujer en la superación de
la pobreza
Cada vez es
mayor el consenso de que el alivio de la pobreza es una parte esencial de la
construcción de un mundo más seguro. Es necesario que las mujeres se sitúen
a la vanguardia de esos esfuerzos, pues constituyen la mayoría de los 1.300
millones de personas que viven en la pobreza absoluta, y porque también
tienen tasas de analfabetismo y de desempleo superiores a las de los
hombres. La feminización de la pobreza se traduce en diferencias en los
ingresos, la salud y la educación que exigen una respuesta más vigorosa de
los encargados de formular las políticas y de la sociedad civil a escala
nacional e internacional.
Una de las
herramientas más eficaces para reducir la pobreza consiste en aumentar las
oportunidades de educación para las mujeres y las niñas. Estudios realizados
han demonstrado reiteradamente cómo la inversión en su educación da lugar a
mejoras considerables en la salud y la nutrición de las familias y en los
ingresos y la reducción de las tasas d mortalidad infantil.
En el
informe recientemente publicado del Proyecto del Milenio, obra de más
de 250 importantes economistas, científicos y expertos en desarrollo del
mundo, se presenta un plan con estrategias prácticas de inversiones para
alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio a más tardar en 2015. Entre
las recomendaciones cabe destacar por su importancia una renovada atención
en la igualdad entre los géneros, pues, como se señala en el informe, las
intervenciones concretas para hacer frente a la desigualdad entre los
géneros deberían ser una parte intrínseca de las combinaciones de
inversiones basadas en los objetivos de desarrollo del Milenio.
En
particular, en el Proyecto del Milenio se exhorta a aumentar el acceso de la
mujer a la educación, los puestos de trabajos y los bienes, tales como la
tierra y la vivienda, la atención médica mejorada, especialmente los
servicios de salud reproductiva, y la protección contra la violencia.
No sólo es
fundamental mejorar el acceso a los servicios y las oportunidades, sino
también aumentar la protección del medio ambiente, tanto a los efectos de la
reducción de la pobreza como del desarrollo sostenible. Como las mujeres
tienen una participación considerable en la producción agrícola, la
recolección de combustible y agua, y en el calentamiento de las viviedas y
la preparación de alimentos, son ellas las principales benficiarias de las
mejoras en la ordenación de los recursos naturales.
Igualdad entre los géneros y
respuesta ante los desastres
El
reciente desastre provocado por el maremoto en el Asia meridional y
sudoriental atrajo la atención de todo el mundo sobre las necesidades
especiales y las contribuciones de las mujeres y las niñas a las actividades
de socorro y reconstrucción. Como las mujeres son desproporcionadamente
pobres, también son más vulnerables a los efectos de los desastres
naturales. Es más probable que vivan en viviendas deficientes y que a menudo
trabajen en el sector no estructurado de la economía o en su hogar, lo que
expone a un mayor riesgo sus medios de vida cuando se producen desastres.
Los
organismos internacionales de socorro han venido ganando cada vez más
conciencia de los aspectos de género en las situaciones posteriores a los
conflictos y afectadas por los desastres. Reconocen que la mujer y la niña
son vulnerables a la violencia en los albergues temporales y los centros de
socorro de emergencia y han advertido de la amenaza cada vez mayor que
representa la trata de mujeres y niños durante los períodos de transición.
Actualmente se está prestando más atención a los aspectos de género de los
servicios de socorro, incluidas las preocupaciones en materia de sanidad y
salud de la mujer, así como su necesidad de privacidad y seguridad.
Como en las
funciones de género se les ha asignado la de cuidar de otras personas, las
mujeres son las principales responsables del bienestar de la familia y de la
reconstrucción de las comunidades después de los desastres. Es necesario que
desempeñen funciones más prominentes en la adopción de decisiones en
relación con las actividades de ayuda humanitaria, y sus preocupaciones y
sus conocimientos deben tenerse en cuenta cuando se formulen y ejecuten
proyectos de socorro y reconstrucción.
Igualdad entre los géneros y derechos humanos
Pese al
progreso alcanzado desde la celebración de la Cuarta Conferencia Mundial
sobre la Mujer en 1995, la discriminación contra la mujer persiste en todas
las regiones y sociedades y se siguen cometiendo violaciones sistemáticas y
manifiestas de los derechos humanos de la mujer tanto de hecho como de
derecho.
Cada vez
más se reconoce que la desigualdad entre los géneros es una violación de los
derechos humanos. Los gobiernos utilizan cada vez más la Convención sobre la
eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer,
conjuntamente con la Plataforma de Acción de Beijing, para garantizar que
las mujeres disfruten de sus derechos civiles, culturales, económicos,
políticos y sociales. El número de países que, basados en la Convención,
están aplicando los principios de la igualdad de oportunidades y de
tratamiento de las mujeres y las niñas en todas las etapas de sus vidas es
cada vez mayor. Un número creciente de países están adhiriéndose al
Protocolo Facultativo de la Convención, que proporciona un mecanismo para
que personas aisladas o grupos de personas presenten denuncias de
violaciones de los derechos humanos protegidos en virtud de la Convención y
que permite que el Comité para la eliminación de la discriminación contra la
mujer inicie investigaciones en relación con situaciones de violaciones
graves o sistemáticas de los derechos de la mujer.
La
violencia contra la mujer es un delito, tanto si lleva a cabo tras las
paredes de los hogares, en espacios públicos o en zonas de conflicto.
Durante las actuaciones de los tribunales internacionales para juzgar los
crímenes de guerra cometidos en Rwanda y la ex Yugoslavia se logró un gran
adelanto en las actitudes cuando se reconoció que la violación era un crímen
de guerra y se consideró que su práctica sistemática era un crimen de lesa
humanidad. Las campañas de prevención de la violencia, muchas de las cuales
se proponían fomentar la concienciación entre los hombres y los niños,
forman parte de los esfuerzos cada vez mayores que se realizan para
modificar las percepciones y las costumbres dañinas para las mujeres y las
niñas.
Además de
la protección contra la violencia, la salud reproductiva y los derechos de
la mujer están en el centro de los esfuerzos que se llevan a cabo a escala
internacional para garantizar la igualdad entre los géneros. El tratamiento
igual y el acceso igual a los servicios de educación y salud, la
microfinanciación y el empleo, las leyes en materia de propiedad y de
herencia, y la protección contra la discriminación son esenciales para la
plena participación de la mujer y la potenciación de su papel en sus
comunidades.
Sólo
mediante leyes, políticas y prácticas no discriminatorias puede la mujer
alcanzar su potencial pleno y llevar vidas saludables, productivas y seguras
– seguras en cuanto a su bienestar económico, su protección contra la
violencia y su plena participación en la adopción de decisiones. En 2005 y
en años futuros, fomentar la aplicación de la Plataforma de Acción de
Beijing redundará en beneficio de la mujer, sus familias, comunidades y
el mundo en general.
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