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30
AÑOS DE TRABAJO DE NACIONES UNIDAS POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES.
Carmen de la Cruz, asesora del
Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer.
El mes de Marzo de este año, ha adquirido un significado
especial en la revisión de los progresos en la igualdad entre mujeres y
varones. En la sede de Naciones Unidas en Nueva York, con ocasión del 10mo.
Aniversario de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer que tuvo lugar en
Beijing en 1995, y de los 30 años de la primera de estas Conferencias
(México, 1975) se está desarrollando una sesión especial de la Asamblea
General titulada ” Mujeres 2000: igualdad de género, desarrollo y paz para
el Siglo XXI”. La Declaración Política de este evento reconoce los avances
en esta materia pero enfatiza la necesidad de una implementación efectiva
de los compromisos adquiridos por parte de los gobiernos e insta a poner
en marcha acciones para asegurar dicha implementación. Este aspecto es
fundamental para el logro de los objetivos de desarrollo internacionalmente
acordados, incluido los contenidos en la Declaración del Milenio, y a su vez
refuerza la necesidad de asegurar la integración de un enfoque de género en
la preparación de los resultados de la sesión plenaria de alto nivel para la
revisión de dicha Declaración.
Asimismo, desde 1975, Naciones Unidas ha conmemorado
todos los 8 de Marzo el día Internacional de la Mujer. En muchas zonas del
planeta las mujeres están enfrentando los importantes desafíos del mundo
global, el incremento de la pobreza y la incertidumbre económica, el
incremento del HIV/SIDA en sus vidas y de sus hijos e hijas y la violencia
que experimentan en su vida cotidiana. Al mismo tiempo, en numerosas
regiones, las ganancias obtenidas por las mujeres en los últimos veinte años
se han perdido. Este día, desde Naciones Unidas hacemos constar nuestra
determinación para abordar estos desafíos y avanzar positivamente.
El SNU en Colombia se suma a este homenaje de la lucha de
las mujeres considerando que es una oportunidad para evaluar los avances en
la búsqueda de la igualdad de derechos de las mujeres colombianas. Para este
propósito parte del reconocimiento que asegurar la paz y el progreso social
y el pleno ejercicio de los derechos humanos y las libertades fundamentales
requiere de la participación activa, de la igualdad y desarrollo de las
mujeres y del reconocimiento de la contribución de las mujeres al
fortalecimiento de la paz y seguridad internacional. En Colombia se avanzado
sustancialmente en este tema. El Estado
colombiano ha suscrito y ratificado todos los instrumentos internacionales
relacionados con los derechos de las mujeres, a excepción del Protocolo de
la CEDAW, y existe una amplia legislación para el avance en los derechos de
las mujeres, una institucionalidad instalada para este seguimiento, una Ley
de Cuotas que promueve la participación de las mujeres en la misma y un
número importante de mujeres en puestos de decisión. Sin embargo, se
constata la pervivencia de la violencia doméstica, social y política contra
las mujeres, prácticas y políticas institucionales que excluyen a las
mujeres del ejercicio de sus derechos sociales y económicos traducido en una
mayor pobreza y vulnerabilidad para las mismas, así como una mayor
desprotección de su seguridad física y vulneración de sus derechos.
Para las mujeres del mundo y para las mujeres colombianas
es asimismo, una ocasión para revisar los avances en su lucha por la
igualdad, la paz y el desarrollo. Es una oportunidad para unirse, fortalecer
alianzas y movilizarse para un cambio significativo.
El Sistema de Naciones Unidas en Colombia se ha
comprometido con la equidad de género concentrando sus esfuerzos en la
promoción de los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y
políticos de las mujeres, su participación política y seguridad económica,
así como la prevención de la violencia tanto en el ámbito privado como en lo
público. A través del accionar de diferentes programas y proyectos con el
Estado y la sociedad civil, fortalece su compromiso de apoyo para la
eliminación de la discriminación y desventajas que afectan a las mujeres y,
reconoce en particular, la necesidad de apoyar a quienes están en situación
de mayor vulnerabilidad y marginalidad por los efectos del conflicto. Para
marcar una diferencia real, tanto la comunidad internacional como los
gobiernos tenemos que transformar las palabras en acciones y resultados.
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